1/21/2008

A los viejos hay que tenerlos calentitos


Como cada previo de las elecciones generales las pensiones vuelven a subir. Entrecierro los ojos y veo a los pensionistas dar un botecillo de alegría en la mesa camilla pensando "estos son los nuestros, a éste muchacho tan simpático y apañao lo voy a votar yo".


No hay que ser muy listo para hacerse con este buen puñado de votos, que serán millones cuando el Dómine Cabra alcance la senectud pues perteneciendo a esa cursilada llamada "baby boom" o "como en los sesenta se pusieron a hacer niños", lo más fácil es que seamos unos monederos con patas muy apetecibles, y maleables, a base de subidas de pensiones; al que más nos lleve de vacaciones a ése lo votaremos.


No hay cosa que preocupe más a un anciano que quedarse sin dinero (y a algunos jóvenes también), esa angustia vital previa a la entrega de la cuchara consume a las criaturas y las hace infelices de modo concreto. Júntales dolores varios de articulaciones y una sensación de dejà vu general y tendrás un rebaño de varios millones de corderos que pastorear.


Ahora bien (y ahora viene la parte más políticamente incorrecta) no sé yo si los inmigrantes con vocación de subsidiados, y que ocupan los puestos de trabajo que no quiere el producto nacional subsidiado a su vez, serán los que generen los fondos necesarios para las maravillosas vacaciones del Dómine. Otra incógnita más a resolver y otro motivo de inquietud para los jóvenes amantes del ahorro.


Aungf! como dicen en Maracena: "cuando chicos er Búuuuu, cuando grandes los ceviles, ziempre ehtamos azuhtaos"

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1/15/2008

En evitación de conflictos innecesarios


- Le echas mantequilla?

- Ya tiene.

-Pues no la veo.

-Está ahí, se la ha chupado el pan.

- Le echas más mantequilla?

- Ya tiene mantequilla...

- Noooooo!

- Vale, toma. Más mantequilla. Está bien así?


(Cabeceo vigoroso indicando afirmación)


FIN

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1/03/2008

Luchando contra el background genético



Al Hermano Juan Librillos


Los que por nacencia, tenemos afición al muele que muele, traemos una dificultad añadida para circunvalar o incluso evitar el hecho incuestionable de que cada dos años nos sirve un agujero menos del cinturón.

Como dijo el Maestro Primperán " el siglo XXI será espiritual o no será". Siendo como es ya el año 0cho de Dios del citado, es perentorio ir plantando las mimbres de éste primordial, más por beneficio propio que por el del clínico que provisto de "jerrucho" nos corte de raíz la bipedestación, cobrando por ello, cuando nos veamos presas de unas venas con más azúcar que la pastelería de Baldomero L.M.

Ahora bien, los métodos a aplicar no siempre son claros: ¿apertura de chakras? ¿visita al Pothala? ¿ deconstrucción de Joyce de Dublín o de Lloyd´s de Londres? ¿Aleph con hielo?

Lo que es patente es que las conductas ancestrales heredadas de nuestros mayores deben ser evitadas y combatidas, deportadas con psicomagia, y gargolizadas para siempre, o de lo contrario nos veremos, entronizados en otra vuelta de tuerca aún peor que la anterior, plenos de colesterol y de esas otras otras sustancias epinómicamente terribles y que nunca he visto por microscopio, a la vuelta de seis meses de torturas terribles, presunciones y ausencias.

El gusto por la cuchara y el mojeteo deben ser demolidos por bien nuestro y de nuestra prole.

Adiós pues a los lindos vasos de vino, al aroma de los ajos fritos inundando la casa como promesa de amor material con lengua, adiós a las ricas tajaditas de salchichón y chorizo con su vitamina cé hecha pimentón, y a la mampostería de fabes dentro de los platos (hondos).

Y adiós en suma a todo lo que fuí durante los pasados veinte y cinco años, un campeón de la dilatación gástrica y del arroz a la cubana con dos güevos fritos.

"Hay que levantarse de la mesa con un poquito de hambre" y "de grandes cenas están las tumbas llenas"...decía Don Fernando.


Llegaremos en fin y acaso merced a los métodos que fueran a la provecta edad y sabiduría popular de aquella anciana señora, moño blanco, pañuelo y atuendos negros, quien llevando entre sus manos una macetilla con una palmera de plástico, y viéndose aguijoneada por jóvenes y graciosos quienes le desearon:

- Señora, salú pa verla echar dátiles!

Respondiera la venerable:

- Y a osté pa que le dén por culo!